No necesitas más tiempo.
Llevas días pensando en lo mismo.
Ya sabes qué hacer.
Pero sigues pensando.
Porque pensar parece más fácil que decidir.
La pregunta no es qué deberías hacer.
Es esta:
¿Qué estás evitando decidir?
Escribe.
Decimos que necesitamos más tiempo.
Que tenemos que analizarlo mejor.
Que queremos esperar un poco.
Que primero necesitamos aclararnos.
A veces es verdad.
Pero otras veces no estamos buscando claridad.
Estamos retrasando el momento
en que tendremos que hacer algo.
Escribe algo a lo que llevas más de dos semanas
dándole vueltas.
No algo enorme.
Una conversación.
Un proyecto.
Una tarea pendiente.
Un cambio que sabes que tienes que hacer.
Basta con una línea.
Mira.
Reléelo.
Ahora pregúntate:
¿Ha aparecido información nueva
desde el primer día?
¿O solo has vuelto a pensar
en lo que ya sabías?
Decide.
Escribe una decisión que llevas posponiendo.
No la respuesta perfecta.
La decisión suficiente.
La que tomarías
si no pudieras seguir esperando una semana más.
Haz.
Abre tu diario.
Escribe:
“Ya sé lo suficiente para…”
Y termina la frase.
No tienes que resolverlo todo hoy.
Solo dejar de llamar “pensar”
a lo que ya es evitar decidir.
Nos vemos el próximo domingo,
Jesús
idazery.com