La Práctica idazery

Los días que no te apetece escribir son los que más cuentan.

· 1 min de lectura

Escribiste unos cuantos días.

Y un día no lo hiciste.

Y al siguiente costó todavía más volver a empezar.

No es falta de disciplina.

Es que decidiste, sin darte cuenta,
que una entrada tiene que ser una entrada de verdad.

Larga. Pensada. Que valga la pena leer.

Así que en un mal día, la opción es eso o nada.

Y gana la nada.

Escribe.

Piensa en el último día que te saltaste.

Escribe una sola frase sobre él.

No sobre lo que deberías haber escrito.

Sobre lo que fue ese día.

“Hoy no tenía energía y la gasté en…”

Mira.

Léela.

Es corta. No es brillante.

Y dice más de ese día
que el hueco en blanco que dejaste.

Ahora mira qué estado de ánimo le pondrías.

Los días que te saltas rara vez son los buenos.

Son los que más te gustaría entender después.

Decide.

Decide cómo es un mal día en tu diario.

No el día ideal.

El mínimo.

Una frase y un estado de ánimo.

O solo una palabra.

Algo tan pequeño
que no puedas decir que no tuviste tiempo.

Haz.

Abre idazery.

En la entrada de hoy, escribe tu mínimo:

“En un mal día, escribiré…”

Y mañana, cuando no te apetezca,
haz exactamente eso.

Nada más.

Un buen diario no es el que tiene los mejores días.

Es el que sigue ahí en los peores.

Nos vemos el próximo domingo,

Jesús
idazery.com

Una práctica corta como esta, cada domingo.

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P.D.: Un diario que solo funciona en los días buenos no funciona. Tener un sitio donde basta con una frase es lo que mantiene vivo el hábito. Tienes 30 días de garantía.

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