La Práctica idazery

Una lista larga no decide por ti.

· 1 min de lectura

Tienes una lista.

Probablemente es larga.

Y cada vez que añades algo,
sientes durante unos segundos
que tienes más control.

Ya está apuntado.

No se te olvidará.

El problema llega cuando vuelves a abrirla.

Veintitrés tareas.

Treinta y siete.

Algunas llevan ahí semanas.

Otras meses.

Y, de repente,
no sabes por dónde empezar.

No porque tengas demasiado que hacer.

Porque no has decidido
qué merece atención primero.

Escribe.

Una lista puede guardar todo
lo que tienes que hacer.

No puede decidir por ti.

No sabe qué tiene consecuencias.

No sabe qué desbloquea otra cosa.

No sabe qué llevas evitando
porque es incómodo.

Solo guarda frases.

“Llamar a…”
“Preparar…”
“Mirar…”
“Terminar…”

Y una lista llena de frases
puede parecer organización.

Aunque solo sea acumulación.

Sin abrir tu lista, escribe
las tres cosas que más te pesan esta semana.

Mira.

Abre tu lista.

Elige las tres tareas
que más tiempo llevan ahí.

¿Coinciden con lo que acabas de escribir?

Ahora pregúntate:

¿Qué pasaría si no hiciera esto esta semana?

¿Qué cambiaría si sí lo hiciera?

¿Es realmente una tarea?

¿O es una decisión
que sigo sin querer tomar?

Decide.

Elige una.

No la más fácil.

No la que puedas tachar
en cinco minutos.

La que, si la haces,
hará que algo importante avance.

O hará que las demás
dejen de pesar tanto.

Haz.

Abre idazery.

Mira tu semana antes de añadir otra cosa.

Elige un día concreto.

Y coloca ahí esa tarea.

No como un deseo.

Como algo que has decidido hacer.

Planificar no es encontrar sitio para todo.

Es decidir qué merece sitio ahora.

Nos vemos el próximo domingo,

Jesús
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P.D.: Si tienes una lista larga pero ninguna tarea con un día concreto, el problema no es la lista: es que nadie ha decidido por ella. Tienes 30 días de garantía.

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